Messi, el único jefe

Por encima de la autoridad de cualquier entrenador del Barcelona, existe un ser superior al que más vale no contravenir, enfadar, o sentar un ratito en el banquillo

08.01.2015 | 18:07
Messi, manteado por sus compañeros.

Desde hace tiempo se sabe que no hay nadie en los vestuarios del Fútbol Club Barcelona que pueda imponer absolutamente nada a la santa voluntad del señor Messi. Nos lo contaron de distintos modos ya no sólo jugadores que desde la cantera trataron de abrirse camino en el primer equipo (Bojan o Tello, por ejemplo, a los que vimos como el argentino abroncaba sobre el terreno de juego) sino incluso rutilantes futbolistas con muchas estrellas en el pecho como Eto´o, Ibramovic o Villa, que fueron saliendo del equipo por la puerta de atrás, por no saber ganarse la simpatía del caprichoso jugador argentino. Otros grandísimos jugadores hemos visto como incluso bajan extraordinariamente su rendimiento con respecto a su mejor versión (Neymar o Suárez, por ejemplo en la actualidad) cuando juegan a su lado, extraordinariamente cohibidos o apartados de su habitual demarcación para no estorbar el brillo de la rutilante estrella.

Tampoco su relación con los distintos entrenadores ha sido nunca la habitual entre un futbolista y quien dirige a una plantilla o confecciona una alineación. Hubo quien achacó la marcha de Guardiola del Barça, a su mala relación con Messi, con el que estuvo algún tiempo sin hablarse. Hubo también un entrenador, Tata Martino, que simplemente fichó por el Barcelona, no por su fantástico currículum sino atendiendo a su amistad con Messi y familia, un hecho inédito en el mundo del fútbol, pero que sin duda ayudó a que no se produjeran incendios a la hora de calibrar las autoridades de uno y otro. Ahora le vemos también enfrentado a su actual entrenador Luis Enrique, un técnico al que, sin embargo, hemos podido ver alguna vez cómo le pedía permiso en pleno partido para sustituirlo no fuera a enfadarse. Pero parece que Luis Enrique, más recientemente, llegó a la conclusión de que ya basta de supeditar los intereses y caprichos de un sólo futbolistas a los de todo el grupo. Claro, muy mala idea la del asturiano.

Messi no es un jugador cualquiera. Probamente sea el jugador que más partidos decide por sí sólo de la actualidad. Todo el mundo sabe que gracias a él, - fundamentalmente gracias a él-, el Barça consiguió vivir una época gloriosa por todos recordada y todo el mundo sabe que cuando terminó esa época gloriosa, sólo la comparecencia de Messi en el campo sirvió para salvar resultados, generar ilusión y seguir peleando por títulos. Sí, Messi es el único dios verdadero.

Llegados a este punto, la oportunidad de Luis Enrique para llegar vivo a fin de temporada pasa ya no sólo por seguir ganando partidos a los equipos rivales sino también por aceptar que Messi es tan excepcional fuera como dentro del campo y más concretamente aceptar que por encima de la autoridad de cualquier entrenador del Barcelona, existe un ser superior al que más vale no contravenir, enfadar, o sentar un ratito en el banquillo.

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