Hay quien piensa que Alves cuando habla de la envidia se refiere al entrenador del Real Madrid, señor Mourinho. No creo. Estoy seguro que Alves debe saber que Mourinho, no sólo es muy feliz en su trabajo entrenando al equipo que ha elegido entrenar y que es justo el equipo que más títulos ha conseguido en toda la historia del fútbol mundial sino que además, él particularmente, está considerado por muchos como el mejor entrenador del mundo.
Para la Fifa, por ejemplo, Mourinho es el actual Balón de oro, máximo galardón que este organismo entrega cada año a un entrenador de fútbol. Objetivamente, además es el único entrenador en el mundo que ha conseguido títulos importantes en las cuatro principales ligas europeas dirigiendo a cuatro equipos diferentes: Oporto, Chelsea, Inter y Real Madrid. Otro dato que conocerá Alves, siendo como es un profesional del fútbol: en toda la historia de la Liga de Campeones, el torneo más prestigioso de todos en cuanto a clubs, sólo Mourinho, junto a Ernst Happel y Ottmar Hitzfeld, pueden presumir de haber conseguido este título entrenando a más de un equipo. Cómo para tener, por tanto, envidia Mourinho, de cualquier otro entrenador.
Tal vez Alves cuando habla de la envidia, es porque está pasando revista a su conciencia, en días tan proclives para ello como es el tiempo de Navidad, constatando tristemente que el Real Madrid es el actual líder en solitario de nuestra Liga. También que sea el equipo que más puntos ha conseguido de todos los equipos participantes, en la presente Liga de Campeones. Incluso es probable que también tenga envidia de que el Real Madrid, a pesar de que todavía alguno considere que está dirigido por un entrenador ultradefensivo, resulta que ha marcado más goles que el equipo que defiende Alves, considerándose ellos tan decididamente ofensivos.
Los periodistas deportivos de Barcelona, cuando Dani Alves terminó esta rueda de prensa dedicado a la envidia, irrumpieron en un sonoro aplauso, un aplauso que ha abochornado un poco a algunos de los periodistas madrileños. Disiento de estos periodistas madrileños criticando el ejercicio de palmeros y el baboseo de los catalanes hacia todo lo que se refiera al Barça. Pienso que es todo un síntoma de sensibilidad y humanidad, reconocer la sinceridad, de un futbolista tan simpático y humilde que confiesa en público sus pecados. Feliz Navidad.