También tiene razón el aficionado del Santos, a sacar pecho, y como asegura Neymar, considerar actualmente a su equipo, el segundo mejor del mundo de la actualidad, por más que todos sepamos, que sólo uno, o como mucho, un par de jugadores de la plantilla brasileña, podrían hacerse un hueco en equipos importantes de las ligas europeas.
Todo lo demás, me temo que es sencillamente especular y fantasear.
Por ejemplo, es fantasear, la nueva discusión que se instaló en algunos medios de comunicación afines al barcelonismo sobre si este Barça es el mejor equipo de toda la historia del fútbol mundial.
Sólo cuando veamos que la ciencia nos sorprende con la invención de una milagrosa vacuna que nos empuje a los campos santos y residencias de ancianos para resucitar a los muertos y rejuvenecer a los vivos, podremos saber si Messi, Iniesta, Xavi y compañía son capaces de derrotar, por ponerles algunos ejemplos a los integrantes de la selección de Rumanía de los años cincuenta, o al Brasil de los años sesenta, o al Ajax de los setenta, o al Milan de los ochenta, o en fin, al Real Madrid de la Quinta del Buitre, de los Galácticos o de las cinco copas de Europa consecutivas. Cuando veamos con nuestros ojitos a momias ilustres como Di Estefano, Puskas o Gento calentando en la banda para enfrentarse a los chicos de Pep, podremos hablar con propiedad.
Esperemos pues, si no queremos resultar un poco ridículos con tanta palabrería, a que se produzca la citada revolución científica.