SEGUNDA B

El Guijuelo no pasa del empate (0-0) ante el Talavera

La alarmante falta de gol volvió a lastrar al conjunto de Fabregat, que eso sí, tuvo el control del partido

01.11.2017 | 20:35
El Guijuelo no pasa del empate (0-0) ante el Talavera

El Guijuelo no tiene gol. Y, a partir, de ahí. Los partidos resultan una tortura. Qué desesperación. Un querer y no poder. En bucle. El conjunto de Fabregat puede tener el balón, dominar, ser bastante mejor que el rival -en el caso de este miércoles el Talavera- y luego suma hasta cinco ocasiones claras de gol y todas acaban en el limbo. O, en su defecto, en la misma línea de gol: ahí paró Machuca el disparo de Fuster cuando faltaban diez minutos para el final... Debe ser que es imposible.

El inicio del partido tuvo su picante. El Talavera saltó al Municipal a tumba abierta. A la espera de ver como jugaba el Guijuelo para colocarse ya ellos en el campo... De este modo, se sucedió un curioso toma y daca que se encargó de abrir el Guijuelo. Pino -que es el más listo de la clase, en el caso de los hombres de Fabregat- lo probó desde fuera del área. El chut duro se marchó por encima del travesaño. Machuca levantaba la mano como para asegurar... El control de los tempos de Pino contrastaba con lo que ofrecía Laerte en el área contraria. Fue un auténtico caos. Arrancó el partido pegado en el costado derecho, hizo también las veces de ´9´ y acabó en el extremo contrario. De costa a costa. Las líneas muy juntas del Guijuelo en defensa. La contención de Carlos Rubén, incrustado entre los centrales, cuando el balón lo tenía el Talavera le daba la confianza para abortar siempre el ataque caótico de los de Alcoy. Que las intentonas ofensivas del Talavera no tuvieran coherencia no quiere decir que no llegaran con cierto peligro a los dóminos de Kike Royo. De hecho, la primera ocasión ´seria´ del partido nació de las botas de Laerte. Jonathan repelió el disparo a la remanguillé y el balón hizo la folha seca antes de concretarse el saque de esquina. San José después, muy solo, se impuso a todos de cabeza. Pero sin peligro.

En la guerra de guerrillas sin patrón, el Guijuelo no se achantó. Eso sí, Fabregat no hacia otra cosa que llevarse las manos a la cabeza: ahora un balón entre líneas perfecto, ahora una pérdida inoportuna... Manu Dimas le dio la tarde a Villarejo. No logró encorsetarlo nunca. Aun así, el ´9´ chacinero no acabó de generar todo el peligro que debiera. Dimas, sin ir más lejos, rompió el fuera de juego casi ´suicida´ que se marcó el Talavera -casi a la altura del medio del campo- y, después, con metros por delante cayó en barrena. Perdió a cada zancada la ventaja inicial. Tuvo que acabar la jugada amagando bicicletas delante de Villarejo ya en el área. Remató la jugada con un disparo duro y seco que acabó estrellándose en el lateral de la red. Tapó bien el portero.

El partido pudo cambiar en el minuto 12. Luque que ya había logrado reconducir la deriva del centro del campo a su favor —me ofrezco y el balón de acá para allá— vio el roto de la zaga del Talavera y se la puso en bandeja de plata a Carmona. Del lío en el que se metió el Talavera salió indemne: Empujón de Gonzalo al jugador del Guijuelo y el portero con las piernas por delante para rebañar el balón como fuera.

Pasado el primer cuarto de hora, el primer tiempo cayó por el precipicio. Pim, pam [en corto] y el pum final de la defensa del Talavera para abortar la jugada ofensiva. Así durante media hora. Y aun así, el Gijuelo tuvo dos más que claras para haber abierto el marcador. Pero el apagón ofensivo del conjunto de Fabregat ya es patológico. Ni a un metro de la línea de gol. Tal cual la tuvo Jonathan. Y tal cual la falló. El centro medido para el remate del central por parte de Luque. Y el capitán que remató con la espinilla. Agua. Y más agua después en otra en la que Manu Dimas se encontró con todo de cara [media hora de partido] y marró. Un despeje dubitativo fuera del área de Machuca acabó en los pies del ´9´. No se lo pensó, tiró... y desbarató Gonzalo.

"Míster, ¿no tenemos nada en el banquillo?", le gritaron a Fabregat con 10 minutos ya consumidos del segundo tiempo. El técnico aguantaba el chaparrón. El partido más espeso y lento si cabe. A falta de 25 minutos para el final entró Fuster y le dio otro aire al partido. El Guijuelo creció entonces. No solo tenía el balón, que antes era de manera estéril, sino que además encerraba al Talavera en su área. Fuster, Pino y Dimas lo buscaron con ahínco en la jugada de mayor chispa en los últimos metros. El pase definitivo se quedó corto... Fuster la tuvo después, a renglón seguido. El balón lo blocó como pudo Machuca sobre la línea de gol. Total, otra ocasión [y partido] desperdiciado.

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