CICLISMO

Cuarenta años de la Vuelta de Agustín Tamames

La ronda española ha tenido un reconocimiento a su logro

27.08.2015 | 12:10
Tamames se señala en una fotografía de la subida a Urkiola.
Tamames se señala en una fotografía de la subida a Urkiola.

Me llamaban el deportista de la transición, porque gané la Vuelta y tuve mucha repercusión el mismo año en el que murió Franco”, trata de explicar el salmantino Agustín Tamames, que en esta edición celebra 40 años desde que ganó la Vuelta a España de 1975.

La organización de la ronda, que está celebrando su 80 aniversario, quiso tener un recuerdo especial para Tamames y los más míticos ganadores de la carrera, a los que invitó a la presentación de la ronda. “Estábamos invitados todos los ganadores de alguna edición de la vuelta y lo primero que pensé al mirar alrededor fue ‘con todos los que éramos y los pocos que quedamos’, así que miras para otro lado y dejas de pensar en eso”, relata Tamames con un sentido del humor que sigue intacto.

La Vuelta que ganó Tamames se disputaba por entonces entre abril y mayo, pero ‘el deportista de la transición’, como le apodaron desde algún medio no llegó a ser recibido por Franco -que murió en noviembre-, sino por un gobernador. “El apodo nos lo pusieron a mí y a Paquito Fernández Ochoa. Me recibió el Gobernador y me dijo que pidiera lo que creyera conveniente tanto para mí como para mi pueblo y no me dio la gana pedir nada. Echando la vista atrás creo que podía haber pedido muchas cosas”, reconoce.

Tamames adquirió una especial fama en aquel 1975, no sólo por su victoria, sino por las formas de lograrla: arriesgando su triunfo en la general para que su compañero de equipo, Luis Ocaña, ganara al menos una etapa en aquella ronda. “Por aquello me dieron la Medalla de Oro a los Valores Humanos. Siempre se dijo que el líder de equipo era Ocaña, pero en el ciclismo cuando uno marcha fuerte y el otro no... A mí me dijo el director que tirara hacia delante y que me dejara de bobadas, que el que gana, gana. Habría sido un desastre no aprovechar mi momento de forma. A Ocaña le intenté ayudar y tirar de él. Fue muy mentada la etapa de la subida a Urkiola. Él iba escapado y le alcancé. Le dije que se pusiera a mi rueda y que yo tiraría, pero Ocaña me decía que ya no aguantaba más, que era mejor que marchara porque de lo contrario nos iba a alcanzar Lasa. Yo quería que Luis ganase alguna etapa y lo intenté varios días. Me dieron la Medalla a los Valores Humanos y me la entregó Iribar, el portero del Athletic”.

Fue una espectacular remontada que todavía se recuerda: “A falta de diez etapas Perurena me sacaba cinco minutos en la general, pero él era un ciclista que en puertos grandes se quedaba, así que hice cálculos de cuánto podía arañarle en cada jornada. Se defendían lanzando a corredores en las metas volantes para que yo no me llevara las bonificaciones, pero fui recortando y llegué a la última contrarreloj, en el velódromo de Donostia, con una desventaja de 1:35 y lloviendo muchísimo. Cuando llevaba 12 kilómetros sólo le estaba recortando 12 segundos, pero los últimos 15 kilómetros fueron fantásticos. Metí los cuatro reactores y... Terminé ganando aquella vuelta por 14 segundos de diferencia”.
Al exciclista salmantino hay una pregunta que le suelen repetir -¿a qué ciclista actual se parecería ahora?- y que no ve posible responder: “Si yo voy con diez escapados y quedo último en un esprín lo paso fatal. Lo mismo si es en subida. Yo era un corredor que me daba igual una etapa contrarreloj, que un final en alto que un esprín. No me quiero comparar con nadie porque sé que hay mucha gente que actualmente gana vueltas y carreras, pero es que en mis tiempos era diferente”.

Y no se refiere al dopaje, sino a la dureza intrínseca de este deporte: “En aquellos años había hasta 30 ó 40 corredores de agárrate. ¿Lo del dopaje? No lo sé porque a lo mejor ahora se considera dopaje cosas que antes no. El año pasado, sin ir más lejos, le picó una avispa a un corredor y no le dejaron ponerse Urbasón. Igual que si tienes catarro y no puedes medicarte. Yo sé lo que es eso porque he corrido el Tour y unos Juegos Olímpicos sin médico. Corrí recién operado del estómago por un Helicobacter pylori, una bacteria muy dañina”.

Y de despide por todo lo alto: “Fíjate, gané la Vuelta en 1975, pero hace apenas dos meses he superado una Hepatitis C. Como para quejarme”.

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