J.H.D.
Que el Salamanca necesita que le entre más dinero de alguna parte no es nuevo. Desde hace meses se buscan fórmulas, pero van cayendo por su propio peso y todo apunta hacia una ampliación de capital. Lo malo es que todos los antecedentes desde que la Unión es Sociedad Anónima Deportiva, indican que las ampliaciones de capital siempre ‘fracasan’.
Para evitar ese fracaso los administradores han decidido descapitalizar la UDS para motivar a algún posible inversor con el aliciente de convertirse en dueño del Salamanca por relativamente poco dinero. Para ello es necesario que Pascual, con la mayoría de las acciones, dé su voto favorable en la Junta del día 28, pero se ha negado a comprometerse por escrito a decir ‘sí’ en dicha Junta.
Esta postura no ha sentado nada bien en el entorno de Hidalgo que, a priori, sólo estaba dispuesto a volver a la UDS si le retiraban su aval del Banco Castilla, pero al parecer no es tan estricto en su condición “si al menos se empieza con el capital a cero”, matizan desde la familia Hidalgo.
Queda la opción del ciudadano de a pie: abonados de la UDS, simpatizantes y aficionados en general que podrían estar dispuestos a echar un cable a razón de 100 euros por acción. En la administración concursal se confía en esa reacción de la ciudadanía, pero los antecedentes son malos: a excepción de la primera suscripción de acciones en 1992 —cuando se formó la SAD— las cinco ampliaciones posteriores han fracasado. En las dos últimas se suscribió más de 1 millón de euros en cada una, pero no fue inyección económica, sino la transformación en acciones de deudas con Manuel Campo, Silvestre, Pascual, etc.
Es por eso que consideran imprescindible poner las acciones a cero. Lo que no es tan seguro es que dé tiempo a hacerlo en menos de un mes.