A.G.S.
Este miércoles va a ser un día muy especial para Amaya Valdemoro, una jugadora que pasó casi la mitad de su carrera deportiva defendiendo la camiseta del actual Perfumerías Avenida. Después de cuatro meses alejada de las canchas con las dos muñecas rotas y de haber disputado unos minutos el pasado sábado, la alero del Rivas regresa a la ciudad en la que se hizo profesional.
La madrileña no esconde sus sensaciones: "Siempre que vuelvo es especial. Tengo muchos y buenos recuerdos y es una ciudad muy importante para mí. Después, por el carácter que tengo, siempre me ha gustado jugar allí con ese ambiente. He pasado unos meses muy duros y espero conseguir en Salamanca mi primera canasta en juego tras la lesión".
Durante todo este periodo de convalecencia, en Salamanca no se han olvidado de ella pese a que la relación con la afición no ha sido la mejor desde hace unos años: "Por el Twitter muchísima gente me ha mostrado su cariño. Y otros me han dicho que ya es hora de dejar atrás los piques y que haya más aplausos".
Valdemoro da su versión de lo sucedido: "Yo creo que lo que pasó con el Ros fue más cosa de las directivas que de las jugadoras. Después, yo vivo mucho los partidos y entiendo que algunos gestos puedan no gustar. La afición del Avenida es la mejor afición de España, pero creo que hubo partidos en los que algunos no estuvieron bien".
"Hace ya tanto que jugué allí... Muchos no lo saben, pero en Salamanca hice los mejores encuentros de mi vida. Me acuerdo de los 49 puntos contra Lugo, varios días con 44... Le debo muchísimo al club, en el que me entrenaron José Ignacio y Jorge Méndez, que son muy queridos para mí", recalca la madrileña.