J.H.D.
Las de Iñaki y Jonay han sido dos de las sanciones más comentadas de la década, pero no por ser únicas o especiales, sino por lo que se ha tardado en atajarlas.
Por motivos similares —salir de fiesta a destiempo— se llevaron fortísimas multas Pedro Botelho y Vasco Fernandes. Ambos llegaron a pagar 3.000 euros por una noche. Botelho se lleva la palma en el capítulo de ´pagadores´ de multas pues, además de por la fiesta, se le castigó hasta por hablar: 200 euros por reconocer a la prensa que había cometido penalti en Tarragona.
Fue muy comentado el caso de Mario Rosas, en 2001, cuando se automedicó sin permiso del club y pagó por ello 120.000 pesetas. Tomás hizo lo propio con unas pastillas para el acné en vísperas de un partido y pagó 600 euros.
Otro de los motivos de multa más frecuentes en la UDS es el sobrepeso. Por la báscula pasaron Vela, Braulio o Robert y los tres tuvieron que rascarse el bolsillo. Algo más graves fueron las desconsideraciones con los entrenadores. Mutiu se encaró con Balta cuando éste le ordenó salir a falta de pocos minutos y se negaba. En el mismo partido Pepe Domingo tiró la camiseta al suelo al ser sustituido y Miku se rebeló contra Javi López y arrojó la elástica unionista al suelo cuando le cambiaron. Los tres pagaron su gesto con un buen dinerito y aquí paz y después gloria.