VÍCTOR SANDE
Habitualmente asociamos deporte a exigencia y superación. Estos conceptos inciden aún más en un deporte como el atletismo, en el que los resultados se miden en tiempo y espacio, y es imposible maquillarlos.
Sin embargo, los niños empiezan a hacer deporte porque se lo pasan bien: no piensan en marcas ni récords, sino que acuden al patio del colegio, al pabellón o a las pistas donde se practica su deporte con la única intención de divertirse. ¿Hay algo más sano?
Con ese propósito se presentaron en el pabellón de la Alamedilla 150 niños y niñas de catorce colegios diferentes, y a juzgar por sus caras, no quedaron defraudados.
Dado el gran número de participación, los colegiales fueron divididos en dos turnos para los que la organización tenía preparadas distintas pruebas: jabalinas de goma espuma, objetos de lanzamiento, relevos con obstáculos, sin riesgos ni más exigencia que la de pasarlo lo mejor posible. Diferentes juegos y mucha diversión la que vivieron los jóvenes atletas.
Los chavales que asistieron a la jornada de ´Atletismo Divertido´ se encontraban entre los 5 y 8 años, todavía en categoría pre-benjamín. Pero sin lugar a dudas salieron encantados por haber vivido una experiencia que les acerca a un deporte tan enriquecedor como el atletismo.