ASTRONOMÍA

¿Viste la bola de fuego que atravesó Ciudad Rodrigo en Nochebuena?

El conocido como 'bólido rozador' coincidió con el discurso de Felipe VI y recorrió 1.200 km antes de volver al espacio

30.12.2014 | 12:20
Imagen del trayecto que recorrió la bola de fuego.
Imagen del trayecto que recorrió la bola de fuego.

Eran las 21 horas de Nochebuena. Gran parte de los españoles estaban en sus hogares o en establecimientos hosteleros, muchos frente al televisor para ver el primer discurso de Felipe VI. Otros, sin embargo, prefirieron mirar al cielo para observar el fenómeno conocido como 'bólido rozador' o gran bola de fuego que surcó el espacio, recorriendo 1.200 kilómetros antes de desaparecer.

El misterio de la estrella fugaz que iluminó buena parte del cielo la pasada Nochebuena ya ha sido descifrado. El Observatorio de La Hita, ubicado en La Puebla de Almoradiel (Toledo), registró la citada bola de fuego, que se dejó ver desde las 21.06 horas.

El profesor de la Universidad de Huelva José María Madiedo, tras analizar el suceso, explicó que la bola de fuego se produjo por la entrada en la atmósfera terrestre de una roca de unos 100 kilos de masa procedente del cinturón principal de asteroides. El bólido se inició en África, a unos 105 kilómetros de altura sobre la vertical de la localidad argelina de Tiaret. Fue avanzando lentamente hacia la Península y pasó casi sobre la vertical de Ciudad Real, punto en el que alcanzó su altura mínima (75 kilómetros). Desde ese punto, y conforme continuaba atravesando el país, la roca fue ganando altura debido al efecto combinado de la curvatura de la Tierra y del bajo ángulo de la trayectoria del bólido. Llegó a 'sobrevolar' Ciudad Rodrigo para adentrarse después en Portugal y continuar hacia la costa gallega.

Desaparece en el Atlántico
Tras recorrer una distancia total de unos 1.200 kilómetros, abandonó la atmósfera terrestre cuando se encontraba sobre el océano Atlántico, a unos 100 kilómetros frente a la costa de Galicia. Fuentes del observatorio de La Hita explicaron que, si bien es frecuente que se produzcan bolas de fuego en la atmósfera por el impacto de rocas procedentes del espacio, es muy poco habitual que estas rocas abandonen la atmósfera terrestre y vuelvan a continuar su órbita en el sistema solar, fenómeno que se conoce como bólido rozador.

Se trata de un fenémono similar al que se produjo en Ciudad Rodrigo el 5 de enero de 1433. Era un día claro y se percibió entonces una bola de color de fuego que corrió por el cielo. Posteriormente, es escuchó un trueno que es escuchó a 'siete u ocho leguas'.

Al parecer, el fenómeno descrito fue un meteorito, del que fue testigo el Rey Juan II de Castilla, según se recoge en algunos documentos: "Partió el Rey de Ciudad-Rodrigo en dirección a Madrid, donde tenía convocadas Cortes a comienzos de 1433, siendo lunes, 5 de enero, y caminando todos vieron una gran llama que iba corriendo por el cielo durante un gran rato. Poco después, se escuchó un gran trueno, que se escuchó siete u ocho leguas más lejos".

Este fenómeno fue recogido por el astrónomo Antonio Paluzíe, quien en 1959 lo catalogó como un meteorito.

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