FONDO SUR

Stein o la muerte en el escenario

03.04.2013 | 19:43
Stein o la muerte en el escenario
Stein o la muerte en el escenario

A lo largo de la historia, ha habido personas relevantes a las que su fallecimiento ha convertido en inmortales. Molière sufrió un ataque mientras interpretaba su obra “El enfermo imaginario” y murió pocas horas después en su casa de París. El almirante Horatio Nelson no murió en su casa, pero como si lo hubiera hecho porque su última cama fue el camarote del “Victory”, el barco desde el que mandaba a la flota inglesa en la batalla de Trafalgar. Una bala de mosquete acabó con la vida de un hombre que poco antes les dijo a los suyos England expects that every man will do his duty (Inglaterra espera que todos cumplirán con su deber). Cambiamos England por Scotland y seguramente nos acercaríamos bastante a lo que pudo decirles Jock Stein a sus jugadores el 10 de septiembre de 1985.

John “Jock” Stein había nacido en Burnbank, Escocia, en 1922. Antes de aquella tarde de septiembre había sido futbolista y, sobre todo, entrenador. Como técnico, lo ganó todo con el Celtic, incluida la Copa de Europa de 1967, la primera del fútbol británico, Luego llegarían las del United, Liverpool, Forest, Villa y Chelsea, pero antes que los ingleses, los Lisbon lions, once chicos nacidos en barrios de Glasgow y en pueblos de alrededor, inscribieron su nombre en la lista de vencedores del mayor torneo continental de clubes. Stein llegó a Celtic Park en 1965 con el cartel de primer entrenador no católico en la larga historia del club. Y no es éste un asunto sin importancia. Basta darse una vuelta por Belfast para comprobar lo que significa la camiseta de rayas horizontales verdes y blancas. Frente a los protestantes, los católicos de Irlanda del Norte exhibían – y aún lo hacen – la camiseta del Celtic.

Su último destino fue la selección escocesa, a la que dirigió en el Mundial de Naranjito. El siguiente reto era la clasificación para México 86. España había tomado la delantera en el grupo y Escocia y Gales peleaban por la segunda plaza, que obligaba a jugar una repesca frente a Australia. El partido decisivo se jugó en el Ninian Park de Cardiff. Al equipo de Stein le bastaba un empate frente a los galeses, que tenían una delantera temible con Mark Hughes y Ian Rush.

Los locales salieron al ataque y Hughes marcó el uno a cero. En la segunda mitad, Stein empezó a encontrarse mal, pero tuvo tiempo de realizar un cambio, que resultó decisivo. Sacó del campo a uno de sus mejores hombres, Gordon Strachan, y le dio media hora al rápido extremo del Rangers Davie Cooper que revolucionó el partido y marcó de penalti el gol que acercaba a los escoceses a su cuarto Mundial consecutivo. Jock Stein terminó como pudo el encuentro y en plena celebración se desplomó. Un infarto mató al entrenador y dio vida al mito.

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