TRISOL
La oferta de empleo para la campaña de recogida de patata en la provincia salmantina, especialmente en la zona de Las Villas, se ha cubierto, un año más, con mano de obra portuguesa y de otros países del Este de Europa ante la imposibilidad de contar con cuadrillas de desempleados españoles.
“Varios agricultores a título personal y alguna empresa han ofrecido trabajo en los pueblos y no han tenido éxito. La gente que está cobrando el paro prefiere seguir haciéndolo y no quieren un trabajo tan duro como éste en el que se faena prácticamente a destajo y son muchas horas doblando riñones para coger las patatas”, afirma un productor de Arabayona.
Esta situación ha obligado, una temporada más, a recurrir a los trabajadores que llegan principalmente desde Portugal y Rumanía y se asientan durante varias semanas en pueblos de la zona como Villoruela, Villoria, Encinas de Abajo, Huerta y Babilafuente, entre otros.
“La mayoría recurrimos a las cuadrillas con las que ya hemos trabajado en años anteriores y que sabemos el resultado que dan por lo que hay temporeros que vienen y no encuentran faena porque ya tenemos gente”, afirma otro agricultor de Villoruela.
Grandes cooperativas de comercialización de patata como es el caso de Aranpino planifican, además, la campaña con sus socios y contratan directamente a las cuadrillas que comienzan a trabajar en cuanto sale el sol para aprovechar las horas más frescas de la jornada y, tras el paréntesis de mediodía, retoman su actividad entre las siete y las ocho de la tarde hasta que anochece. Un grupo formado por una media de entre diez y doce temporeros puede recoger a mano entre 25.000 y 30.000 kilos al día que, una vez en sacos, se cargan en plataformas y remolques para llevarlas a la cooperativa.
A dos céntimos de euro por kilo (cuatro de las antiguas pesetas) es necesario recoger estos días muchas toneladas de patata para sacar un jornal que llevar a la familia de vuelta a casa.