M.D.
El precio récord que han alcanzado los combustibles en los últimos meses está teniendo su impacto en el campo. En el caso del gasóleo agrícola ha provocado que, en Salamanca, su consumo haya caído en picado. El informe de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos recoge en la provincia una bajada de las compras de este combustible de un 23% en el periodo de enero a noviembre de 2011 en comparación con 2010. Durante esos 11 meses del año pasado, el consumo de los agricultores y ganaderos salmantinos se situó en las 11.712 toneladas, una cifra significativamente inferior a la de 2010, cuando se alcanzaron las 15.231 toneladas.
Esta llamativa situación se debe a que los profesionales salmantinos se han "apretado el cinturón" para reducir gastos en sus explotaciones. El problema reside en que el precio del litro de gasóleo agrícola se mantiene por encima de los 90 céntimos, un coste inasumible para muchos. Además, ahora llega la época de abonado, fechas de un alto consumo y que supondrá un fuerte desembolso para los agricultores.