J.Á.M.
Aunque ya apuntaba maneras desde muy pequeño, lo cierto es que se inició en la música a la edad, aun temprana, de ocho años. Animado por sus padres, ingresó en el Conservatorio de Salamanca y se decantó por el piano como herramienta de estudio y de trabajo. El gusanillo musical comienza a hacer mella en este adolescente salmantino y con 17 años —momento de la elección— tiene muy claro que su vocación es la música y decide hacer de ella su profesión. "Y no me arrepiento de ello", señala Alberto Rosado, uno de los intérpretes salmantinos de mayor proyección nacional e internacional.
Tras finalizar sus estudios en Salamanca, a principios de los noventa decide ampliar horizontes y se traslada a Budapest (Hungría) para seguir con su formación. "Fueron años que marcaron mi existencia", confiesa Rosado, quien después se trasladaría a Amberes y más tarde a Alcalá de Henares para acabar recalando de nuevo en Salamanca, pero ahora ya como profesor de música de cámara y piano contemporáneo en el Conservatorio Superior de Música de Salamanca, labor que compagina con la interpretación.
Con una decena de discos a sus espaldas y más de una veintena de conciertos anuales, Alberto Rosado se ha convertido en uno de los grandes referentes de la música contemporánea en España. "Siempre me atrajo este tipo de música y fue el contacto con los compositores contemporáneos más prestigiosos lo que me lleva a escoger este camino", subraya el intérprete salmantino, para quien este paso ha resultado todo un acierto: "Me fascina la música contemporánea y más aún el poder transmitirla al público", sentencia.
Y así lo lleva haciendo desde hace más de veinte años. Pues como el propio Rosado reconoce, "con esfuerzo, tesón, tenacidad, dedicación, estudio y trabajo se puede llegar a lo más alto". Y lo dice un intérprete que hoy en día está muy valorado dentro de la profesión.